un ejemplo es la historia de Eulogio Vargas – Desde dentro
en la plaza principal Chalán de Montes de María observando el milagro como un gigante verde congelado en el

en la plaza principal Chalán de Montes de María observando el milagro como un gigante verde congelado en el tiempo, un promoción de 41 nuevos bachilleres del Caribe colombiano Testificó que la paz a veces tarda en llegar, pero su cosecha es siempre oportuna y luminosa.
El centro de atención no era el joven que tenía el impulso de la vida por delante, sino Eulogio Amado Vargas Guerra, signatario de la paz, padre, abuelo, agricultor y ahora, a sus 79 años, el graduado de mayor edad. Debieron haber pasado casi ocho décadas, una época de susurros y guías que nos quitó el tiempo escolar Don Eulogio pudo cumplir el sueño que la guerra le había negado: «ponte el camisón» – como llamaba a la toga negra que lo cubría, como el manto de la justicia muerta.
La licenciatura que le llegó como una carta perdida en el viento fue recompensa por cinco años de silenciosa perseverancia. Eulogio, quien Llegó en las clases itinerantes de la Agencia de Reincorporación y Normalización (ARN) sin saber escribir su propio nombrese fue con un recuerdo lleno de letras y de la luz de su alma.
«Aquí, al ponerme este camisón, cumplí el sueño de mi vida desde niño: ser estudiante de secundaria», reflexionó Eulogio, con una lágrima más grande que el río Magdalena inundando sus ojos.
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Llegó sin saber leer ni escribir. Pero hoy, al final, logró escribir un discurso y leerlo.
Eduardo Luis Acevedo, su maestro.
Eulogio Amado Vargas Guerra, signatario de la paz y ahora, a sus 79 años, el graduado de mayor edad. Foto:ARN
Su historia demuestra que no hay prisas ni edades para aprender. Su maestro, Eduardo Luis Acevedo, lo recordaba con voz teñida de asombro: «Llegó sin saber leer ni escribir. Pero hoy, en la clausura, logró escribir un discurso y lo leyó».
El padre Eulogio, que sembró ganado en la montaña, ahora siembra palabras, enseñando que la edad no es un castillo, sino un depósito de sabiduría que sólo necesita un poco de luz para rebotar.
La Estrategia Docente Viajero, alianza de la ARN y la UNAD, se ha convertido en un caminante incansable que lleva lápices y cuadernos a los barrios más recónditos, salvando la distancia que la violencia y el olvido han puesto entre el conocimiento y el territorio.
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Grados Foto:ARN
De hecho, 41 hombres y mujeres que alguna vez portaron fusiles en Sucre, Bolívar y Córdoba, hoy tienen educación secundaria, mostrando que la paz no es un decreto firmado en la capital, sino una promesa cumplida de ciudadanía plena que comienza con la primera línea escrita. El monte Chalán, que tantas veces ha sido testigo del dolor, ahora escucha rumores de esperanza, sabiendo que la educación, como un buen aguacero, siempre reverdece la tierra.
Además, te invitamos a ver nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
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