Hay una escena que se repite cada vez que el mercado pide una tregua, aunque sea mínima: basta con que
Laurence Debray recibió una llamada en su teléfono. Eran días de pandemia y ella estaba en París, su ciudad natal.
Ni avances tecnológicos ni revolución en los dispositivos: las crisis han caracterizado los últimos años de la industria. El veto


