Reacciones Andrés Julián Rendón y Federico Gutiérrez Pueblo Indígena Minga de Medellín 2026 – Desde dentro
El lunes 16 de marzo se vive una tensa parálisis en la sede administrativa de La Alpujarra, corazón del
El lunes 16 de marzo se vive una tensa parálisis en la sede administrativa de La Alpujarra, corazón del poder político en Antioquia y Medellín.
Llegada de la minga indígena, integrada por entre 500 y 800 personas de diversas subregiones y departamentos vecinosDerivó en el cierre total del acceso a las autoridades de Antioquia y a la alcaldía de Medellín.
Ante esta situación, el gobernador Andrés Julián Rendón y el alcalde Federico Gutiérrez reaccionaron duramente cuestionando no sólo esta ruta de facto sino también otras conductas, como la que consideran “instrumentalización” de menores y reunión con fines políticos que van más allá de las demandas sociales.
Pueblo indígena minga en Medellín Foto:Cortesía
Lo que dice el gobernador de Antioquia
El gobernador Rendón calificó la situación como “inaudita” y centró sus críticas en una disputa administrativa interna entre las comunidades. Según el presidente, el bloqueo está motivado por el interés personal de una entidad indígena conocida como «Donado», que representa a grupos de Mutatá, San Pedro de Urabá y San Juan de Urabá.
Rendon lo dice El conflicto radica en la obsesión de este gobierno por nombrar a 20 docentes de su elección, ignorando a los docentes ya nombrados por el gobierno anterior. en consulta con la administración de la facultad.
“Lo más importante y triste es que al querer nombrar 20 maestros, están impidiendo que los niños asistan a la escuela y les impidan beneficiarse del programa de alimentación escolar”, dijo el gobernador, quien destacó que su administración había cumplido “fiablemente” sus compromisos, destacando la construcción de casi 100 instituciones educativas indígenas y la prestación de ayuda humanitaria durante la reciente emergencia invernal.
Gobernador Andrés Julián Rendón Foto:Gobernación de Antioquia.
Para el presidente, el uso de mujeres y niños como armas en las protestas es un claro ejemplo de presión excesiva por beneficios burocráticos y económicos, incluso mencionar la exigencia de 130 millones de pesos para cubrir los costos de transporte de la movilización.
Lo que dice el alcalde de Medellín
Por su parte, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez expresó preocupación por la presencia de al menos 180 menores entre los bloqueos.
Gutiérrez también cuestionó la legalidad de las rutas de facto, señalando que si bien la protesta social es un derecho regulado, no puede vulnerar los derechos de miles de ciudadanos que hoy no pudieron realizar trámites necesarios, como la expedición de pasaporte o trámites en las cajas de la alcaldía.
«El bloqueo de la entrada de funcionarios y ciudadanos no puede ser un asunto permanente», advirtió el alcalde, que instruyó a su personal a adoptar una forma de teletrabajo hasta que se evalúen medidas para restablecer el orden.
El alcalde Federico Gutiérrez acusa a una minga local que protestaba en la Alpujarra de acatar órdenes. Foto:Jaiver Nieto Álvarez. TIEMPO. @jaiverpress
Uno de los puntos más polémicos de la jornada fue una denuncia sobre el origen de algunos de los manifestantes.
Ambos dirigentes coincidieron en que se habían identificado habitantes de Tierralta en Córdoba y no tenían relación con los problemas del departamento de Antioquia.
Gutiérrez fue más allá y sugirió un trasfondo político coordinado: “Se les ven las orejas de burro. Justo cuando cierto sector político empieza a atacar a Antioquia, planifican este tema con una minga, como lo hicieron en otras ciudades.«El alcalde cuestionó el financiamiento de la logística, señalando que el transporte en 16 buses, cuyo costo se estima en 12 millones de pesos cada uno, además de alimentos para 500 personas, sugiere un apoyo económico que no es «gratuito».
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La situación en La Alpujarra sigue estancada mientras las mesas de diálogo intentan avanzar. Sin embargo, la posición de las autoridades regionales es firme: no ceder a lo que consideran un chantaje administrativo que utiliza como escudo a la población indefensa.
El gobernador Rendón concluyó lamentando la falta de gobernanza interna de las organizaciones indígenas, afirmando que las disputas por el control y la legitimidad de sus líderes no deben «incrustar» a los antioqueños ni impedir el libre ejercicio de sus derechos.



