Predecir la demencia con siete años de antelación parecía imposible. Una IA con participación española lo acaba de hacer – Desde dentro
El diagnóstico de las enfermedades neurodegenerativas es problemático en el momento del diagnóstico porque en muchos casos sólo se

El diagnóstico de las enfermedades neurodegenerativas es problemático en el momento del diagnóstico porque en muchos casos sólo se diagnostica cuando los síntomas ya son evidentes y el daño cerebral se vuelve irreversible. Pero… ¿Y si pudiéramos ver el futuro del cerebro años antes de que la enfermedad mostrara su cara? Eso es exactamente lo que ha hecho un equipo español con un nuevo biomarcador.
El estudio. El futuro de la medicina pasa por diagnosticar cada vez más temprano para que el éxito de los tratamientos sea mucho mayor, y más recientemente artículo publicado En informe científico Se abre la puerta para que esto se haga realidad en la demencia.
Para llegar hasta aquí, lo que sugieren los investigadores, ¿Dónde participaste? Rubén Armañanzas del Instituto DATAI de la Universidad de Navarra está utilizando una prueba como el electroencefalograma junto con inteligencia artificial para desarrollar un biomarcador que pueda predecir el riesgo de demencia con hasta siete años por adelantado.
Tu metodología. Para comprender el alcance de este progreso, debemos observar la población en la que se realizó el estudio, es decir, personas con deterioro cognitivo subjetivo. Se trata de pacientes que acuden al médico porque notan que les falla la memoria, pero en las pruebas cognitivas tradicionales los resultados son completamente normales, por lo que no se les puede dar un diagnóstico claro, aunque parezca que algo anda mal.
Hasta ahora, la medicina ha encontrado un punto ciego en esta fase, ya que no había manera de saber si esas “quejas” en la memoria eran la antesala del Alzheimer o simplemente una confusión. Pero ahora el estudio de 88 adultos mayores en esta situación ha demostrado que el cerebro envía señales de alarma mucho antes de que las pruebas psicológicas las detecten. Sólo había que saber “leerlos”.
Un nuevo método. Aquí, la investigación ha unificado varias métricas para poder leer estas señales de alerta. En primer lugar, se utiliza un electroencefalograma para medir la actividad cerebral. Esta es una prueba rentable, rápida y no invasiva. Desde aquí, la plataforma tecnológica BrainScope analiza estos datos buscando 14 características específicas relacionadas con la conectividad neuronal y el comportamiento de las ondas cerebrales.
Una vez que se “encuentran” estas características, entra en juego un algoritmo de IA que procesa los patrones y determina si el paciente analizado puede desarrollar un deterioro cognitivo leve o demencia como el Alzheimer. Y los resultados son espectaculares, ya que ha demostrado una precisión extraordinaria a la hora de separar a los pacientes que padecen la enfermedad de los que no.
El futuro. El gran valor de este biomarcador no es sólo tecnológico sino también clínico, ya que las pruebas actuales más fiables para predecir patologías como el Alzheimer requieren dolorosas punciones lumbares o exploraciones que no son baratas. Un sistema basado en EEG e IA podría integrarse fácilmente en protocolos clínicos de atención primaria o consultas neurológicas de rutina, ya que no tiene un coste muy elevado y, lo más importante, no es invasivo.
Es importante detectar la neurodegeneración en las primeras etapas para ganar tiempo y que los nuevos medicamentos puedan funcionar desde el inicio de la enfermedad y mejorar la calidad de vida en los años venideros.
Imágenes | Robina Weermeijer
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