Por cada 100 jóvenes, hay 148 personas mayores – Desde dentro
España podría entrar Números récord de población, pero eso no significa que su motor demográfico esté aceitado. De lo

España podría entrar Números récord de población, pero eso no significa que su motor demográfico esté aceitado. De lo contrario. Si el censo sube es gracias a la inmigración. Los últimos estudios del INE lo demuestran cada vez Cada vez nacen menos bebésexactamente lo contrario de lo que está sucediendo con la esperanza de vida (continuamente aumentando) y las muertes (estancándose). Teniendo en cuenta estos datos, el reciente destello de luz roja en la demografía nacional es menos sorprendente: el índice de envejecimiento ha aumentado tanto que ya está alcanzando la marca un hecho histórico.
Esta no es una buena noticia para el mercado laboral del país.
¿Qué pasó? Que España es cada vez más un país de gente mayor. No es ninguna sorpresa, pero eso no significa que los datos sean así. de publicación reciente Destaca la Fundación Adecco. En su informe “Envejecimiento y discriminación por edad ocupacional”, muestra que el “índice de envejecimiento” ha aumentado al 148% en 2025.
¿Qué significa eso? Que en España hay ya 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16 años. Hace apenas un año este índice era del 14,23%, y a finales de los años 90 era del 99,8%, lo que significa que en nuestro país había casi la misma proporción de personas mayores que de menores de 16 años.
¿Es esta información importante? Es ciertamente ilustrativo. Tanto por la lectura más evidente (148 personas mayores de 64 años por cada 100 jóvenes) como por la tendencia que sugiere. Entre 2024 y 2025, el índice creció 5,7 puntos porcentuales, el mayor incremento desde que Adecco estudió el fenómeno.
Como si eso en sí mismo no fuera una indicación, el resultado de 2025 muestra que el país todavía está profundamente inmerso en la curva de envejecimiento que ha seguido durante años. Entre 2003 y 2009 (que coincidió con un período de intensos flujos migratorios antes de la crisis financiera), la proporción de niños y jóvenes en relación con los ancianos pareció recuperarse, pero esta tendencia pronto se detuvo y no se corrigió.
¿Es eso una sorpresa? No. El estudio de Adecco es nuevo, pero se basa en datos anteriores del INE que ya sugerían la misma idea. La oficina de estadística publicó en noviembre un saldo sobre el tema “Movimiento natural de la población”, en el que se destacaron tres tendencias principales. Primero, la caída de la tasa de natalidad. En 2024 se registraron en España 318.005 nacimientos, un 1% menos que en 2023 y lejos de los 427.595 contabilizados por el INE en 2024. Por el contrario, la esperanza de vida ha seguido creciendo desde la pandemia es de 84,01 años.
Si a lo anterior le sumamos que el número de fallecidos también se ha mantenido estable, la conclusión es clara y coherente con los cálculos de Adecco: menos jóvenes, más ancianos, mayor desequilibrio que inclina la balanza a favor de estos últimos. Si a principios de siglo había prácticamente tantas personas en edad de jubilación como jóvenes menores de 16 años, hoy es mucho más fácil encontrarse por la calle con los primeros que con los segundos.
¿Ocurre en todo el país? No. No al menos con la misma intensidad. Adecco se ha dedicado a calcular el Índice de envejecimiento de cada comunidad autónoma y sus resultados muestran las profundas diferencias que existen a nivel territorial. La región más antigua es Asturias con un indicador del 265,3%. Esto supone que por cada 100 personas menores de 16 años, hay 265 personas mayores de 64. Le siguen Galicia (231,6) y Castilla y León (230,7). El polo opuesto lo forman Melilla (60,4), Ceuta (74,5) y Murcia, que debuta en la “zona roja” con un índice del 102,7%.
¿Y qué importa? Con el índice, Adecco no quiere cubrir sólo una curiosidad estadística. Se trata de lanzar una advertencia que tiene un impacto directo en la economía y la capacidad productiva de España: la proporción de población joven que está a punto de incorporarse al mercado laboral o lo hará en el corto o medio plazo es cada vez menor respecto a la población que está a punto de jubilarse o que ya cobra su pensión. Y eso es un problema.
“España se enfrenta a una paradoja estructural: mientras la población envejece y la fuerza laboral envejece, el mercado laboral sigue infrautilizando a los trabajadores cualificados mayores de 45 años y las barreras que limitan su empleabilidad persisten”. advierte la Fundación Adeccoque recuerda que el 34% de los parados en España están afectados por el paro de larga duración, porcentaje que se eleva hasta el 48,5% si hablamos de los mayores de 45 años.
¿Hacer? La organización lo tiene claro: repensar ideas muy arraigadas. “La tasa de envejecimiento no deja de crecer y esta realidad demográfica presenta a nuestro país un desafío estructural que no permite mayores retrasos”, reflejar Francisco Mesonero, Director General de la Fundación Adecco. «En este contexto, la discriminación laboral por edad resulta ser un fenómeno obsoleto y una profunda contradicción. España no puede permitirse el lujo de prescindir de millones de profesionales de mayor edad.»
En cualquier caso, algunos advierten que los cálculos de Adecco deben tomarse con cautela por una sencilla razón: se basan en dos grupos de población muy grandes y diferentes en los que se mezclan realidades diferentes. “Tenemos una nueva era que no es ni corta ni homogénea y que hay que conjugar en plural porque no podemos agrupar a una persona de 64 años y a otra de 85, del mismo modo que no se puede equiparar a una persona de 15 años con una de 35”. comentó recientemente en La Vanguardia Dolores Puga, demógrafo e investigador del CSIC.
Imágenes | Mark Timberlake (Unsplash) Y Fundación Adecco
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