Muere Salvo Basile, el napolitano que enseñó a Cartagena el amor por el cine – Desde dentro
Hay personas que nacen en un lugar, pero pertenecen al mundo, y hay otros que, como Salvatore Basile, decide


Hay personas que nacen en un lugar, pero pertenecen al mundo, y hay otros que, como Salvatore Basile, decide que todo su mundo está contenido dentro de las murallas de Cartagena.
El gran Salvatore Basile falleció la mañana del lunes en la Ciudad Héroe, la noticia la confirma Lina Rodríguez, directora desde hace mucho tiempo del Festival Internacional de Cine de Cartagena y gran amiga del artista.
Entonces, la ciudad se despide de su italiano más distinguido y querido, un hombre de eterna sonrisa y acento híbrido que falleció en la ciudad que lo acogió hace más de medio siglo. Nacido el 18 de mayo de 1940 en Nápoles, «Salvo» –como lo llamaban sus amigos– dejó tras de sí una estela de celuloide que conecta la Italia de los grandes maestros con la Colombia de la televisión dorada.
Basile no vino a Cartagena buscando refugio, sino que siguió la cámara. Tuvo lugar en noviembre de 1968, cuando trabajaba como asistente del legendario Gillo Pontecorvo en el rodaje de la película Quemada. Allí, entre el calor sofocante y las actuaciones de Marlon Brando, Salvatore se enamoró dos veces: de la ciudad y de Jacqueline Lemaitre, la mujer que se convertiría en su esposa y última ancla en el Caribe.
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Escuela llamada «Via Margutta»
Excepto Basile y Margalida Castro, su gran amiga. Foto:YOMAIRA GRANDETT
Aunque su biografía lo describe como actor, productor, asistente de dirección, locutor y chef con habilidades excepcionales, Basile solía decir que estudiaba «en la calle». Su aula fue la Via Margutta de Roma, la calle de los artistas, donde aprendió de la poeta Cristina Farfán a mirar el arte antes de capturarlo con su lente.
El talento heredado de sus padres lo llevó a ejercer todo tipo de profesiones del entretenimiento. Detrás de escena, su nombre aparece en los créditos de obras maestras como:
• La Misión (1986) de Roland Joffé.
• Crónica de una muerte anunciada (1987) de Francesco Rosi.
• La estrategia del caracol (1993), donde además de actuar, fue productor ejecutivo junto a su gran amigo Sergio Cabrera.
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La cara de «el riesgo está en querer quedarse»
Esta mañana ha fallecido el «italiano más cartaginés» de todos, el gran Salvo Basile. vino a #Cartagena en el 68 y allí se quedó.
Una vez dijo que Cartagena era la ciudad donde moriría y «donde me enterrarían con una semilla de mango entre las piernas». Bien… pic.twitter.com/R9W4iKC97D
—Dumek Turbay Paz (@dumek_turbay) 26 de enero de 2026
Basile fue literalmente el rostro de la hospitalidad colombiana. Protagonizó la icónica campaña gubernamental “Colombia, el riesgo es que te quieras quedar”; en su caso, este lema no era un eslogan, sino una biografía.
En la televisión nacional los colombianos lo acompañaron en producciones como: Pobre Pablo, Sofía, dame tiempo y Luciana Noches.
Pero su corazón latía Festival de Cine de Cartagena (FICCI), donde fue miembro del directorio y vicepresidente por más de 20 años, convirtiéndose en un gran anfitrión de estrellas internacionales que desfilaron por la alfombra roja.
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El legado de Cinergia
Durante muchos años fue columnista de «EL TIEMPO», donde escribía sobre temas culturales y brindaba críticas. Foto:
En sus últimos años, Salvatore no se detuvo. Continuó impulsando la industria a través de la televisión regional a través del programa Cinergia de Telecaribe y gestionando exhibiciones cinematográficas en recintos tan diversos como Zipaquirá. Su capacidad para ser un puente entre el cineasta de culto y el espectador medio lo convirtió en una figura única.
Fallece el hombre que trabajó con Marlon Brando, Robert De Niro, Sergio Leone y Werner Herzog. Pero el ciudadano que recorría en bicicleta las calles de Cartagena saludando a todos por su nombre, se quedó.
Basile demostró que el cine real no se crea sólo a partir de guiones, sino de la pasión de alguien que entiende que, en última instancia, la vida es la mejor película jamás realizada.
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
JUAN MONTAÑO
Corresponsal de ELTIEMPO
CARTAGENA



