Lleva 60 años encendiendo velas y comenzando la Navidad – Desde dentro
Leonardo Herrera Delgansa Periodista de EL TIEMPO en el Caribe 7 de diciembre de 2025, 08:40 Actualizado: 12/07/2025 08:40




Los niños encienden las primeras velas el 7 de diciembre, una tradición que marca el emotivo comienzo de la temporada en el Caribe.
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Antes de que el calendario anuncie diciembre, aparece una señal en el Caribe que despierta terrazas, calles y ciudades enteras: el primer acorde «Cuatro vacaciones». Durante seis décadas, una melodía creada por Adolfo Echeverría La Navidad comienza con el aroma de velas, pólvora y calles bulliciosas que sólo aquí se puede reconocer. Es una canción que entrelaza nostalgia y celebración, y que regresa año tras año para unir a la región en torno a un mismo coro.
La aparición de la obra del maestro Echeverría y su interpretación por primera vez del inolvidable Somorgujos Borrás junto con el Cuarteto de Mónaco coincidió con un momento decisivo en la vida del compositor. A principios de los años 60, Echeverría dio un giro radical: dejó su trabajo como vendedor de telas para dedicarse por completo a la música.
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su esposa, Anastasia ArrietaRecuerda que en 1961 decidió arriesgarlo todo y grabar una canción que imaginaba sonaría en todas las casas de Barranquilla.
«Soñaba con una canción que conectara diciembre con el Carnaval y reflejara el espíritu de estos meses. La compuso en 1960 y la grabó un año después, pero no empezó a ganar popularidad hasta 1965», dice Anastasia. El sueño tardó un tiempo en hacerse realidad, pero cuando lo hizo, pasó a formar parte del paisaje sonoro de toda la región.
Periodista e investigador musical. Roberto Llanosa Rodado Señala que es una obra que refleja la sensibilidad de la costa en estado puro. «Es una canción que capta el significado artístico, rumbero, nostálgico y hasta espiritual de esta festividad, todo ello ambientado en el idílico paisaje de la antigua Barranquilla, cuando dice: «En la orilla se ven arbustos y cocoteros / y pescadores negros llegan en kayaks…» – especifica. En un pasaje, la canción evoca un territorio y una época.
Un largo y difícil camino hacia el éxito
Como ocurre con muchos temas que luego se vuelven indispensables, el comienzo no fue fácil. Luego de recibir el acetato, Adolfo inició un paciente peregrinaje por las emisoras de radio de Barranquilla, Busco programador que crea en la canción.. La respuesta casi siempre fue negativa. No encajaba con la moda actual, o simplemente no se arriesgaron con un nuevo compositor. Sin embargo, insistió incansablemente. Volvió a tocar la puerta, regresó con el disco en la mano y repitió su pedido con la confianza de quien aprecia el valor de su trabajo.
Esta perseverancia creativa dio sus frutos. La melodía llegó a los oyentes y la ciudad empezó a aceptarla. No fue un éxito inmediato, pero profundo: uno de esos que quedan en la memoria colectiva sin necesidad de campaña.
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La grabación original también tenía una historia. Se realizó en el pequeño estudio del capitán retirado William Molina con músicos de la Heladería Mónaco, conocida como Cuarteto de Mónaco. Allí conocieron a Ángel Monsalvo, Andrés y Nene García, y a Carlos Guardo tocando los bongos. Nadie cobró a nadie por participar. «Lo hicieron por puro amor a la música», recuerda Anastasia.
Puedes sentir este espíritu en cada acorde. Monsalvo, director del cuarteto, afirma que Adolfo inicialmente le dio la letra de la cumbia, pero él le propuso un giro rítmico inspirado en las procesiones de su infancia. Este toque íntimo se mezcló con otras dos aportaciones espontáneas que dieron a la canción su carácter final: el clarinete de Álex el Muñecón Acosta, integrante de la banda. Orquesta Pacho Galány la voz cristalina de Nura Borrás, una profesora que ganó el concurso de radio y que transformó cada verso en un gesto de ternura.
“Adolfo dijo que nadie interpretó esta canción como él quería hasta que escuchó a Nura”, dice Anastasia. Fue Monsalvo quien le habló de ella y la invitó a grabar. Su intervención fue decisiva: este «Que bonita es la fiesta del 8 de diciembre» Quedó grabada como una de las frases más reconocibles del repertorio navideño de la Costa.
caja de música
Aunque en Cuatro Navidades se mencionan Velas, Navidad, Año Nuevo y Carnaval, el público lo aceptó principalmente como un himno para los días 7 y 8 de diciembre. En estas dos noches, cuando la ciudad se ilumina de adoración y los barrios se llenan de vida, la canción sirve como un emotivo llamado que anuncia el inicio del mes más esperado del año.
“Entre el 7 y 8 de diciembre, la ciudad parece una caja de música gigante que se agita en los cuatro puntos cardinales al ritmo de este disco”, afirma Llanos. No es una metáfora exagerada: basta visitar cualquier distrito del Atlántico, Magdalena o Bolívar para descubrir que junto a las velas siempre hay un orador recordando a los clásicos.
Periodistas e investigadores barranquilleros Roberto Llanos Rodado y Fausto Pérez Villarreal.
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Para Fausto Pérez Villarreal, investigador musicalla canción es «una canción nostálgica pero alegre; una pieza imprescindible en el repertorio de diciembre». Lo tiene todo: un recuerdo del pasado, la alegría del presente y la anticipación del carnaval.
A medida que pasa el tiempo, El tema se ha multiplicado en más de 90 versiones. Fue interpretada por Diomedes Díaz, Los Melódicos de Venezuela, Zoila Nieto, Gabino Pampini y Pedro Ramayá junto a la propia Nury Borrás. Cada versión añade matices, pero ninguna se aleja demasiado de la esencia que la convirtió en un clásico: una mezcla de inocencia, añoranza y celebración.
En 1976, Echeverría decide grabar nuevamente La Fiesta de los Cuatro, esta vez en formato orquestal y nuevamente con la voz de Nura. Aunque la producción era más extenso, Ninguna interpretación ha igualado la frescura de la grabación de los años 60. Para Anastazja, la explicación es sencilla: «Esta primera versión nació entre músicos que tocaban en grupo, con el verdadero impulso de quien cree en el trabajo sin pensar en el mercado».
Ese mismo año, el maestro compuso La Inmaculada, que también se convirtió en un clásico del cine. Noche de velas. La inspiración le llegó mientras estaba de gira por Estados Unidos cuando perdió su maletín con cintas musicales. Cuando lo recuperó un mes después, prometió: escribiría una canción dedicada a la Santísima Virgen María. Así se creó en diciembre otro de los himnos espirituales de la Costa.
Una actuación de Adolfo Echeverría, que incluye otras obras, entre ellas:Amanecer”, consolidó un legado que hoy supera las seis décadas. Su música no sólo acompaña la llegada del último mes del año: lo anuncia con ternura, lo despierta con su ritmo y lo celebra con esa mezcla de devoción y alegría que caracteriza a esta región.
En el Caribe colombiano diciembre no empieza cuando lo dice el calendario. Comienza cuando suena «The Four Party» cuando la voz de Nura Borrás flota sobre las velas encendidas y cuando durante unos minutos la memoria colectiva vuelve a un coro.
LEONARDO HERRERA DELGANS periodista EL TIEMPO leoher@ y X:@leoher70



