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La policía de Hong Kong puede pedirle las contraseñas de su teléfono móvil y de su ordenador: negarse podría llevarle a prisión – Desde dentro

Viajar con el móvil en el bolsillo y el portátil en la mochila forma parte de la rutina de

La policía de Hong Kong puede pedirle las contraseñas de su teléfono móvil y de su ordenador: negarse podría llevarle a prisión

 – Desde dentro

Viajar con el móvil en el bolsillo y el portátil en la mochila forma parte de la rutina de muchos viajeros. Sin embargo, en lugares como Hong Kong esa normalidad acaba de adquirir un matiz diferente. Recientemente, cumplir con una petición policial para facilitar el acceso a estos dispositivos durante determinadas investigaciones ya no es sólo una decisión desagradable, sino que puede tener consecuencias penales. Lo que antes podía interpretarse como una cuestión de protección de datos ahora entra de lleno en el ámbito de la ley.

Cambio. El gobierno de Hong Kong hizo cambios el 23 de marzo de 2026 las normas de aplicación relacionadas con la ley de seguridad nacionalque introduce nuevas competencias para las fuerzas de seguridad en este tipo de investigaciones. Según el Consulado General de Estados Unidos en la ciudadA partir de este momento, negarse a proporcionar contraseñas o asistencia para descifrar puede constituir un delito penal. La obligación no se limita a proporcionar un código, sino que también incluye métodos de descifrado y la asistencia necesaria para acceder a la información contenida en teléfonos móviles, computadoras y otros dispositivos electrónicos durante las investigaciones de seguridad nacional.

Alcance de la medición. Este no es un tema reservado para residentes estadounidenses ni para perfiles particularmente expuestos. El cambio afecta a todos los habitantes de la ciudad, incluidos los ciudadanos extranjeros, así como a quienes llegan o simplemente vuelan por el aeropuerto internacional. Al mismo tiempo, la información recogida por Euronews Se estipula que la medida se utiliza en investigaciones relacionadas con la ley de seguridad nacional y que afecta no sólo al propietario del dispositivo, sino también a cualquiera que lo controle, esté autorizado a acceder a él o conozca las claves necesarias para desbloquearlo.

Consecuencias legales. La negativa a cooperar no sigue siendo un conflicto administrativo, sino que puede dar lugar a sanciones penales específicas. Negarse a proporcionar contraseñas o la asistencia requerida puede dar lugar a una pena de prisión de hasta un año y una multa de hasta 100.000 dólares de Hong Kong (aproximadamente 11.000 euros). La situación se agrava aún más si la persona proporciona información falsa o engañosa, ya que en este caso las penas pueden ser de hasta tres años de prisión y multas de hasta 500.000 dólares de Hong Kong (unos 55.000 euros).

Más allá de la contraseña. El alcance de la reforma no se limita al acceso específico a un dispositivo. Las autoridades ahora tienen una mayor capacidad para confiscar y retener teléfonos celulares, computadoras u otros equipos personales como evidencia si sospechan una conexión con crímenes de seguridad nacional. Hay además otro elemento relevante que recoge el citado medio: la obligación de cooperar también puede imponerse cuando existe un deber de confidencialidad u otras restricciones a la divulgación de información, como en el caso de periodistas, médicos o abogados.

contexto. Las autoridades de Hong Kong sostienen que estas herramientas son necesarias para prevenir, reprimir y castigar actividades que amenacen la seguridad nacional, y defienden que las normas respetan la Ley Fundamental y la protección de los derechos humanos. Ante esta situación Reuters retoma las críticas de la abogada Urania ChiuInvestigador y profesor de derecho en el Reino Unido que cree que es desproporcionado otorgar poderes tan amplios a las fuerzas de seguridad sin autorización judicial. Llegados a este punto, esta reforma deja de ser un simple cambio procesal y comienza a reabrir el debate sobre privacidad, comunicaciones y libertades.

Imágenes | Jiachen Lin | Nick Bajo

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