En los primeros 17 días de 2026, se perdieron 15 vidas en medio de la guerra del microtráfico, pero también por la intolerancia – Desde dentro
El inicio de 2026 en Cartagena estuvo marcado por una paradoja estadística que chocó frontalmente con la difícil realidad






El inicio de 2026 en Cartagena estuvo marcado por una paradoja estadística que chocó frontalmente con la difícil realidad de las calles.
Aunque la Policía Metropolitana reporta menores una disminución en el número de homicidios en las dos primeras semanas del año respecto al mismo período de 2025 -de 16 a 14 casos-la naturaleza del crimen y la variedad de escenarios sumieron a la capital de Bolívar en un estado de agitación.
Esta es una radiografía de una ciudad, como muchas del país, afectada por sicarios, disputas territoriales por el narcotráfico e intolerancia social… que parecen no tener frenos.
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Asesino: Ala Armada
control territorial
Operaciones en Cartagena Foto:Distrito de Cartagena
De los 15 hombres asesinados entre el 1 y el 17 de enero, ocho casos coinciden con la modalidad de los asesinos.
El último incidente ocurrió en el periférico, frente a La Boquilla, en el ingreso a Cartagena, desde Barranquilla. Allí, un joven fue asesinado con arma de fuego.
Este fenómeno no es aislado ni accidental. Según analistas de seguridad consultados, estos ataques son la expresión exterior de una guerra silenciosa pero feroz por el control de los mercados de microcomercio y las rutas de la cocaína hacia el Caribe.
Barrios como Olaya Herrera (en sectores como La Puntilla y Stella), Bayunca y Nuevo Paraíso se han convertido un tablero de ajedrez de grupos criminales que quieren imponer su ley.
La primera víctima del año, Luis Eduardo Arteaga Garrido en Bayunca, y crímenes como el de Juan Camilo Mosquera en Olaya Herrera demuestran que las afueras de la ciudad siguen siendo las más vulnerables al fuego de las bandas organizadas, según presentó el diario de la ciudad EL UNIVERSAL.
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Intolerancia: cuando una disputa
el barrio termina en tragedia
Operaciones en Cartagena Foto:policia nacional
Sin embargo, el narcotráfico no es el único verdugo. Como consecuencia de la intolerancia y los combates callejeros, tres personas murieron en estas dos semanas. Ismael Florián en «El Pozón», José Piterson Guerrero en «Fredonia» y Luis Sarabia en «Daniel Lemaitre» son los nombres que se suman a la lista de muertes evitables, donde el uso de cuchillos y fuertes golpes en medio de rencillas vecinales reflejan un tejido social profundamente dañado.
Esta violencia «interpersonal» preocupa tanto a las autoridades como a los propios asesinos porque demuestra que los ciudadanos comunes resuelven sus conflictos por la fuerza, a menudo bajo la influencia del alcohol o en sectores donde la presencia institucional es insuficiente para mediar antes de que el conflicto desemboque en homicidio.
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Zonas de miedo: hallazgos en la periferia
Actuación policial en Cartagena Foto:Distrito de Cartagena
Un fenómeno alarmante es el hallazgo de cadáveres en zonas montañosas o en senderos, especialmente cerca de una terminal de transporte. Los casos de Isaac Pérez y Miguel Banquez Vitola, cuyos cuerpos con impactos de bala fueron encontrados en zonas remotas, sugieren un modus operandi de «ajuste de cuentas» o ejecuciones fuera de la ciudad, en los que las víctimas son transportadas a lugares muertos para ser asesinadas, lo que dificulta el trabajo policial.
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Balance de justicia y respuesta oficial
Operaciones en Cartagena. Foto:policia nacional
A pesar de las acciones de la Policía Metropolitana al mando de un coronel que presta servicio en zonas prioritarias, el sentimiento de impunidad persiste.
«En cada uno de estos hechos participaron uniformados, pero el desafío es capturar a los autores materiales e intelectuales», dijeron portavoces oficiales. Hasta el momento, el historial de detenciones es mínimo en comparación con la magnitud de la tragedia, destacando sólo la persecución y captura de dos sospechosos tras el asesinato en La Puntilla el pasado 6 de enero.
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Operaciones en Cartagena Foto:policia nacional
La muerte de Alejandro Herrera en Nuevo Paraíso, asesinado cuando simplemente salía a almorzar una sopa, resume el sentimiento de impotencia del cartagenero común y corriente. Ya no se trata sólo de quién está involucrado en las redes criminales; La bala y el cuchillo llegan a los ciudadanos en su cotidianidad más absoluta.
En lo que va del año, las autoridades han reportado un total de 82 detenciones relacionadas directamente con el tráfico, producción o posesión de drogas en el área metropolitana.
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Perfil del capturado: El 70% de las detenciones involucran a minoristas sorprendido en flagrante delito. El 30% restante se logró mediante procedimientos de registro y búsqueda coordinados con la Procuraduría General de la República.
Áreas de mayor impacto: Actividades enfocadas a Distritos de Olaya Herrera (sectores Stella y La Puntilla), El Pozón, La Esperanza y distrito de Bayunca.
Incautaciones: Se retiraron de las calles más de 12.500 dosis de sustancias alucinógenas (principalmente marihuana, base de coca y bazuca).
Relación microcomercio-homicidio
Operaciones en Cartagena. Foto:policia nacional
La inteligencia policial ha determinado que al menos seis de los ocho asesinatos de los primeros 15 días del año están directamente relacionados con una disputa por el control de las rutas del microtráfico.
Bandas criminales utilizan el método de la «subcontratación» de asesinos para castigar el robo de bienes o la invasión de territorios ventas por grupos competitivos. Por ello, la estrategia 2026 del alcalde de Cartagena se ha centrado en la demolición de «ollas»: inmuebles destinados exclusivamente al consumo y venta de drogas que degradan el entorno social.
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Estructuras identificadas
Las tomas de este año nos permitieron encontrar eslabones intermedios de estructuras como:
“Los del Central”: Con injerencias en los alrededores de la Terminal de Transportes.
«Los Costeños»: quienes intentan extender su control sobre los alquileres ilegales del Atlántico a los distritos del sur de Cartagena.
Cartagena comienza 2026 con un desafío monumental: no sólo debe desmantelar las rutas de exportación de drogas y las redes de microtráfico que alimentan a los asesinos, sino que también debe implementar planes de choque urgentes para la convivencia ciudadana.
Aunque las autoridades insisten en aumentar el control, el 15 de enero Luis Albeiro Ayala fue asesinado en el distrito de La Victoria y apareció una nueva víctima en Ricaurte, recordando a la ciudad que la lucha por la seguridad aún está lejos de estar ganada.
Además, te invitamos a ver nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
cartagena


