El miedo crece en la región. – Desde dentro
Recorriendo las zonas rurales del municipio de Jamundí, algunos ciudadanos que habitan en estas zonas de filtración de la
Recorriendo las zonas rurales del municipio de Jamundí, algunos ciudadanos que habitan en estas zonas de filtración de la ciudad del sur del Valle del Cauca se preguntan si se encuentran en territorio de otra soberanía, ya que se ha convertido en uno donde prevalecen las amenazas y el miedo contra el frente disidente «Jaime Martínez».
¿Dónde están las banderas disidentes?
Banderas de disidencias en los territorios de Jamundí, Valle. Foto:Archivo privado, redes sociales.
Se trata de un grupo armado seguidor de «Iván Mordisco», que obliga a la población a pagar peajes por conveniencia y peajes para la construcción de una carretera cercana a la ciudad de San Antonio.
Este temor aumentó cuando los vecinos jamundeños notaron la colocación de banderas disidentes de las FARC en el barrio San Vicente.
Esta ciudad se ubica a unos 20 minutos del casco urbano, zona que atrae turismo y alberga hoteles, restaurantes y otras instalaciones comerciales.
Bandera de disidencias de las FARC en la ciudad de San Vicente en Jamundí. Foto:Archivo privado, redes sociales.
Sin embargo, este miedo se ha acentuado con las banderas, lo que deja la cuestión de si el grupo armado está marcando una supuesta propiedad en un país donde debería prevalecer la democracia, en lugar de actores ilegales que imponen su propio régimen de terror.
«Estamos preocupados por la situación porque genera preocupación entre los comerciantes y personas relacionadas con el turismo», comentó el concejal Luigi Morales.
¿Qué pasó con la intervención estatal en las carreteras?
Hay dirigentes que también se preguntan si no se trata de una especie de mensaje de un grupo subversivo que confirma su presencia en esta zona del departamento.
También consideran la intervención en la carretera San Antonio y Villa Colombia, que esperaban del gobierno del Valle. Algunos líderes expresaron que esta carretera ayudaría a los disidentes a dejar de presionar para que se paguen a civiles. “¿O qué pasó con la intervención en el río Claro y el camino a Villa Colombia, cuando en la mesa con la ciudadanía se aseguró que intervendrían?” – preguntó uno de los aldeanos.
Dirigentes dijeron a EL TIEMPO que también hay peajes ilegales. Se trabaja en el caserío El Descanso en el distrito de La Liberia. Hay otro, también en La Liberia, en el pueblo de El Pital.
La oposición cobra una tarifa de 12.000 pesos por un auto y 5.000 por una motocicleta, además de que a una hora de distancia obliga a la comunidad rural del distrito de San Antonio a pagar tarifas que ascienden a 600.000 pesos por persona en el transcurso de un año, más loterías en las que los agricultores venden boletos bajo la amenaza de construir una carretera para este grupo ilegal.
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Será el próximo martes 17 de febrero. Foto:



