El máximo líder del régimen iraní culpa a Trump por las muertes en las protestas y amenaza con «quebrar» a los manifestantes – Desde dentro
El líder supremo del régimen en IránEl sábado, Ali Jamenei acusó al presidente estadounidense Donald Trump de de las


El líder supremo del régimen en IránEl sábado, Ali Jamenei acusó al presidente estadounidense Donald Trump de de las víctimas y los daños en las protestas que han sacudido a la República Islámica en las últimas semanas.
«Creemos que el presidente de Estados Unidos es responsable de las víctimas, los daños y las acusaciones que ha hecho contra la nación iraní», dijo ante un mitin de miles de personas en un acto religioso en Teherán.
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Asimismo, Jamenei, que reconoció que «varios miles de personas» han muerto durante las protestas, declaró que las autoridades «tienen la obligación de romper el espinazo a los instigadores».
“No tenemos intención de llevar al país a la guerra, pero No perdonaremos a los delincuentes nacionales. (…) Tampoco perdonaremos a los criminales internacionales, peores que a los domésticos», afirmó.
«La nación iraní debe acabar con los instigadores, del mismo modo que acabó con la insurgencia», añadió.
Reunión de emergencia del Consejo de Seguridad para discutir las mortales protestas en Irán. Foto:EFE
Las autoridades iraníes, calificando las protestas de «terroristas», desataron una campaña de represión que, según la ONG Iran Human Rights (IHR), dejó al menos 3.428 muertos.
La máxima autoridad política y religiosa de Irán aseguró que las protestas que han sacudido al país «fueron un complot estadounidense y el objetivo estadounidense es devorar a Irán».
Jamenei señaló que en «complots anteriores» intervención de funcionarios occidentales Por lo general se limitaba a periodistas y políticos de segundo nivel, pero ahora era diferente.
Protestas en Irán. Foto:
«Lo especial del último complot es que el propio presidente de Estados Unidos intervino personalmente: habló, amenazó y, alentando a los conspiradores, les envió el mensaje de que siguieran adelante, que no tuvieran miedo y que tenían nuestro apoyo militar», dijo.
El dirigente afirmó que hubo agentes seleccionados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel para provocar al país e influir en otras personas.
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Jamenei afirmó que «No llevaremos al país a la guerra, pero no quedaremos impunes. a los criminales nacionales e internacionales en la conspiración estadounidense» y enfatizó que «Estados Unidos debe rendir cuentas».
En un guiño a la causa de las protestas, el político reconoció que «la situación económica no es buena, la gente está luchando por su sustento», por lo que instó a los funcionarios del gobierno a trabajar más seriamente y redoblar sus esfuerzos.
Miles de manifestantes salen a las calles con sus linternas. Foto:Redes sociales
Las movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre. cuando los comerciantes de Teherán cerraron sus negocios debido a la caída del rial, pero pronto se extendieron por todo el país con gritos de «Muerte a la República Islámica» y «Muerte a Jamenei».
Las protestas se ampliaron hasta que el jueves 8 y viernes 9 de enero alcanzaron su punto máximo con una explosión de manifestaciones en prácticamente todo Irán, que derivaron en vandalismo contra organizaciones públicas, destrucción de bancos y quema de 53 mezquitas en todo el país, según la versión oficial del gobierno iraní.
Teherán afirma que las protestas económicas se volvieron violentas debido a Infiltración de agentes externos apoyados por Israel y Estados Unidos. para justificar una intervención militar de Washington, que hasta el momento no se ha producido.
Protesta en Teherán, Irán, la noche del 12 de enero. Foto:Redes sociales
Trump amenazó con atacar el país persa si morían más personas cuando el número de muertos llegó a siete y posteriormente afirmó que “la ayuda está en camino, lo que muchos interpretaron como una advertencia para intervenir en la República Islámica”.
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Las autoridades iraníes afirman también que todavía no tienen recuento de las muertes en los enfrentamientos, aunque admiten que son muchos los muertos, y cifran en 3.000 el número de prisioneros, a los que tachan de terroristas.
Pero las ONG de oposición radicadas en el exilio cifran el número de muertos en 3.428 y el número de prisioneros en 19.000.



