Comisario de la UE para la Democracia – Desde dentro
Michael McGrathComisario de la UE para la Democracia, la Justicia, el Estado de Derecho y la Protección del Consumidor


Michael McGrathComisario de la UE para la Democracia, la Justicia, el Estado de Derecho y la Protección del Consumidor Unión Europea (UE)visitó Colombia para promover un acuerdo legal con la Unión Europea que complemente la cooperación policial ya existente con Europol y facilitar la investigación de delitos transfronterizos.
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En diálogo con EL TIEMPO, McGrath también señaló que para la UE es clave acompañar una transición democrática en Venezuela respetando la soberanía y el derecho internacional, enfatizó la defensa del multilateralismo y los derechos humanos frente a regímenes como Cuba y Nicaragua. y destacó la importancia de combatir la desinformación en la era digital a través de la regulación y la cooperación internacional.
Cuéntanos sobre el acuerdo entre Eurojust y el Gobierno de Colombia…
Como saben, estas cuestiones son claramente de naturaleza transnacional. Las instituciones colombianas y europeas vienen cooperando desde hace años, en todas las formas posibles. Ya existe cooperación policial entre Colombia y Europol, pero creemos que es necesario dar un paso más en el ámbito de la cooperación judicial.
Existe una voluntad política clara, pero también debemos garantizar que todas las cuestiones jurisdiccionales se resuelvan adecuadamente. Ése es exactamente el papel de Eurojust como organismo de cooperación judicial de la Unión Europea. En este sentido, hemos avanzado en la construcción de un acuerdo internacional entre las autoridades colombianas y Eurojust, y Uno de los propósitos de mi visita es precisamente dar el impulso político necesario para hacer avanzar estos debates, se suma a las autoridades colombianas para subrayar la importancia de finalizar este acuerdo.
McGrath estuvo en Bogotá hablando sobre el acuerdo de cooperación entre Colombia y la UE. Foto:Jennifer Jacquemart / Unión Europea
¿Qué elementos específicos contiene este acuerdo, especialmente frente a la delincuencia transfronteriza, que es una de las mayores preocupaciones del país?
La Unión Europea tiene actualmente en funcionamiento varios acuerdos de cooperación judicial. En nuestra experiencia, estos acuerdos ayudan a romper barreras que muchas veces impiden el acceso a la justicia, ya sea por falta de coordinación o por demoras excesivas. También permiten una cooperación mucho más estrecha entre las distintas autoridades judiciales, facilitando la comprensión del complejo marco legal y las diversas jurisdicciones involucradas en la investigación y el enjuiciamiento de delitos transfronterizos.
¿Cómo contribuye este acuerdo a mejorar la investigación y persecución de crímenes transnacionales en Colombia y en la Unión Europea?
Una parte central es la posibilidad de contar con fiscales de enlace. En el caso colombiano, esto permitiría la comunicación directa, persona a persona, entre las autoridades judiciales colombianas y las europeas, facilitando la navegación entre diferentes ordenamientos jurídicos. Por supuesto, esto implica cierta complejidad, dado que la Unión Europea tiene 27 Estados miembros y varias autoridades judiciales y policiales, pero los beneficios son claros y el interés mutuo en implementar este acuerdo es evidente.
Somos conscientes de que Colombia se acerca a un ciclo electoral, lo que nos permite mantener abierta la conversación y adelantar temas claves como regulación y reformas al sistema de protección de datos. Este punto es importante para desbloquear las negociaciones. Estamos muy cerca de lograrlo. Incluso se podría firmar un acuerdo de ajuste antes de que todos los cambios sean plenamente operativos, siempre y cuando haya un cronograma claro para la implementación de las reformas en Colombia.
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¿Qué pasos adicionales aún faltan por parte de Colombia?
Aún se requieren algunos pasos adicionales por parte de Colombia, especialmente en materia de protección de datos, así como la necesidad de tener un servidor completamente independiente dentro del sistema colombiano. Este es un aspecto clave que debe abordarse. Sin embargo, respetamos plenamente los esfuerzos realizados hasta ahora por las autoridades colombianas. y no hay duda de que una mayor cooperación redunda en beneficio de todas las partes.
Recientemente visitamos la Secretaría Ejecutiva de Ameripol, donde participan muchos países miembros y observadores. La Unión Europea ha brindado apoyo directo para fortalecer la capacidad técnica de Ameripol. Pero la alineación de los estándares de protección de datos también es esencial, especialmente para facilitar el intercambio de información entre autoridades de América Latina y la Unión Europea.
¿Cuál es la posición de la Unión Europea sobre la intervención militar para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela? ¿Y cómo ve la transición democrática?
Desde nuestra perspectiva, lo más importante es que Venezuela avance hacia una transición democrática plena que refleje la voluntad del pueblo venezolano. Todos los actores internacionales, incluidos los miembros del G7, actúan de acuerdo con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
La Unión Europea no reconoce la legitimidad de la elección de Nicolás Maduro ni de su administración, debido a la falta de integridad en el proceso electoral. El pueblo venezolano merece un futuro mejor, un futuro verdaderamente democrático. Creemos que debe haber una conversación con Estados Unidos y otros socios internacionales para apoyar una transición democrática en Venezuela. Esto es sin duda lo que mejor conviene a los intereses del pueblo venezolano.
Además, existen varias oportunidades bilaterales y multilaterales para que una nueva administración en Venezuela interactúe con la comunidad internacional.
Nicolás Maduro custodiado por agentes de la DEA. Foto: EFE
¿Qué riesgos ve para la democracia en América Latina cuando las potencias externas actúan unilateralmente en los asuntos internos de estados soberanos? No me refiero sólo a Venezuela, sino a amenazas pasadas de Estados Unidos contra Colombia o México.
Hemos sido muy claros al respecto. Todos los actores deben actuar de conformidad con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Dicho esto, también reconocemos que el régimen de Maduro no es democrático ni legítimo y que no tenía derecho a permanecer en el poder.
Creemos firmemente en el multilateralismo y que los organismos internacionales son la mejor herramienta para afrontar este tipo de situaciones. Respetamos la soberanía y la integridad territorial de los Estados, pero también reconocemos la complejidad del caso venezolano, dado que el gobierno no actuó en interés de la población. Lo más importante ahora es seguir adelante en una transición hacia la democracia plena.
¿Cómo debería actuar la comunidad internacional contra regímenes como Cuba o Nicaragua? ¿Cuál es su papel en estos contextos?
La Unión Europea seguirá defendiendo los valores en los que se basa: la democracia, el Estado de derecho, el respeto a la dignidad humana y los derechos humanos. Hemos visto en distintas regiones del mundo cómo la ausencia de estos valores tiene un alto coste para los ciudadanos.
Las organizaciones internacionales, especialmente la ONU, desempeñan un papel central a través de sus resoluciones y el trabajo del Consejo de Seguridad. Debemos seguir fortaleciendo estas instituciones para que puedan cumplir su propósito. Desde la perspectiva de la Unión Europea, la defensa del multilateralismo y los valores democráticos es fundamental.
Otro aspecto muy importante es el apoyo a los derechos humanos. Incluso en países no democráticos, la Unión Europea apoya a la sociedad civil, a los defensores de los derechos humanos y a las organizaciones que trabajan en este campo. En muchos casos, somos un donante importante porque creemos que este apoyo puede conducir a cambios positivos a largo plazo.
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¿Cómo afronta la Unión Europea este desafío en una era de desinformación masiva?
Nos centramos en proteger la integridad de la democracia en Europa. Contamos con sistemas sólidos, pero también reconocemos la existencia de riesgos crecientes, como la interferencia extranjera, incluida la interferencia rusa. Debemos encontrar un equilibrio entre la protección de la libertad de expresión y la necesidad de responder a campañas de desinformación orquestadas, especialmente por parte de actores externos.
La Unión Europea ha desarrollado herramientas legales como la Ley de Servicios Digitales, que nos permiten reducir estos riesgos y proteger los procesos electorales. Además, contamos con una ley de inteligencia artificial, que entrará en vigor, y sistemas jurídicos independientes que garantizan la protección de los derechos de los ciudadanos, incluso en el entorno digital.
¿Qué papel juegan las plataformas digitales en la lucha contra la desinformación?
Las plataformas digitales son importantes hoy en día, sobre todo porque los jóvenes consumen información principalmente a través de ellas. Los algoritmos afectan directamente a los contenidos que ven las personas, por lo que es necesario un marco regulatorio equilibrado que impida la amplificación indebida de determinados contenidos en detrimento de otros.
Defendemos el uso prudente y legal de las herramientas regulatorias, respetando siempre la libertad de expresión. Al mismo tiempo, exigimos transparencia sobre cómo se toman las decisiones sobre moderación y amplificación de contenidos. La Ley de Servicios Digitales contempla medidas concretas contra las grandes plataformas tecnológicas para proteger la integridad de los procesos democráticos.
En 2026 habrá elecciones clave en América Latina. ¿Cómo combatir la desinformación en una región con menos regulación?
La Unión Europea no impone modelos a otras regiones, pero puede compartir sus experiencias. Estamos abiertos al diálogo bilateral con los países latinoamericanos que lo deseen, para intercambiar lecciones y buenas prácticas.
Esta fotografía, tomada el 7 de marzo de 2024 en Nantes, muestra el logo de X-Platform. Foto:AFP
Lo ideal sería que hubiera un consenso global sobre la regulación de las grandes plataformas tecnológicas, pero defendemos el derecho de cada región a construir una regulación equilibrada según su contexto.
¿Cuál es la posición de la UE sobre el Ártico y Groenlandia?
Nuestra posición es clara: se debe respetar la integridad territorial de Groenlandia, en el marco de las relaciones del país con Dinamarca. El proceso en curso se encuentra en una fase de diálogo. Compartimos preocupaciones sobre la seguridad en la región y valoramos la cooperación entre Dinamarca y Estados Unidos en esta área. Groenlandia no forma parte de la Unión Europea, pero es una región autónoma conectada al Reino de Dinamarca.
¿Cómo define la Unión Europea su relación actual con América Latina?
Todos estos temas son parte de una relación más amplia entre la Unión Europea y América Latina. Después de la cumbre UE-CELAC en Santa Marta, esperamos seguir profundizando este impulso. Vemos a Colombia como un socio estratégico con quien compartimos valores democráticosrespeto del Estado de derecho y varias oportunidades de cooperación en diversos ámbitos.
CAMILO A. CASTILLO — Editor asociado internacional — X: @camiloandres894



