Mientras que EE.UU. y China dominan diferentes sectores, Europa se sitúa inesperadamente en la cima: las bombas de calor – Desde dentro
Europa vive una crisis energética e industrial que está reviviendo viejos temores: las fábricas pierden competitividad, los hogares son
Europa vive una crisis energética e industrial que está reviviendo viejos temores: las fábricas pierden competitividad, los hogares son penalizados con el gas y un debate político que mira al pasado. Pero detrás de todo este ruido, los datos cuentan una historia muy diferente: Europa no está retrocediendo. Está liderando la transición energética más grande del mundo. Y en el centro de este cambio se encuentra una tecnología que ya está cambiando las reglas: las bombas de calor.
El verdadero problema: una industria atrapada en el gas. Una gran parte de la opinión pública cree que la industria europea se encarecerá debido a la política climática. Pero, Como señala Jan RosenowProfesor de energía de Oxford, en EUobserver, la realidad es todo lo contrario: «No acepto el análisis subyacente a la narrativa de reversión. La idea de que las políticas verdes deben ser desmanteladas para reducir los precios es una tontería».
Según Rosenow, el verdadero shock se produjo después de 2021, cuando Europa perdió el acceso al barato gasoducto ruso y tuvo que sustituirlo por GNL significativamente más caro procedente de Estados Unidos. El impacto fue brutal: las industrias con uso intensivo de energía detuvieron la producción y nunca volvieron a los niveles anteriores a la guerra de Ucrania. informe de ascua lo cuantifica: Europa tuvo que pagar costes adicionales acumulados de 930 mil millones de euros durante la crisis energética debido a su dependencia de los combustibles fósiles importados. La conclusión es incómoda: el problema no es que Europa haya hecho la transición demasiado rápido, sino demasiado lento.
Europa está liderando el camino para encontrar una solución, aunque aún no lo sepa. Mientras el debate político da vueltas, el mercado avanza. Europa es hoy Líder del mercado mundial de bombas de calor.un título que no lleva por casualidad.
Cuando se trata de adoptar bombas de calor en edificios residenciales, algunos países están décadas por delante del resto del mundo: Noruega tiene 632 bombas de calor por cada 1.000 hogares y Finlandia tiene 524. según la Asociación Europea de Bombas de Calor (EHPA). Y la sorpresa está en los rezagados: países como Polonia, Irlanda y Portugal siguen creciendo incluso en años de mercados débiles.
La industria europea domina el mercado. Fabricantes europeos como Vaillant, Stiebel Eltron, Bosch, Viessmann, Danfoss, NIBE o Clivet dominar el mercado mundial. Al contrario de lo que ocurrió con los paneles solares, Europa ha mantenido la capacidad de producciónaunque todavía depende en parte de compresores y productos electrónicos importados. Sin embargo, la mayoría de los empleos, trabajos de ingeniería y montaje permanecen en suelo europeo.
Una revolución está en marcha. Los proyectos industriales no son prototipos, sino signos de los tiempos:
Entonces, ¿por qué seguimos dependiendo del gas? A pesar del liderazgo tecnológico, la adopción es más lenta de lo esperado. Hay cuatro bloques principales:
- La electricidad sigue lastrada por el precio del gas. En gran parte de Europa Central, el gas determina el precio marginal de la electricidad. Esto significa que incluso si las energías renovables reducen los costes, el gas los vuelve a aumentar en niveles máximos. Como señala el Financial TimesEl resultado es una paradoja evidente: la tecnología más eficiente (la bomba de calor) parece cara porque la electricidad se ve distorsionada por el gas.
- Impuestos. El profesor de Oxford Detalles que cubren la mayoría de los países europeos. Cobran más impuestos por la electricidad que por el gas. Esto pone en desventaja la opción limpia y favorece la opción fósil.
- Falta de instaladores. La Comisión Europea calculó que son necesarios 750.000 instaladores adicionales hasta 2030. La empresa alemana Apricum agrega esa experiencia La instalación sigue siendo “compleja y fragmentada”.
- Barrera cultural. Como explica Rosenow: «La mayoría de las industrias están acostumbradas a quemar cosas». El fuego se percibe como seguro y familiar, aunque sea más caro e ineficiente. Pero esta barrera desaparece si miramos al norte de Europa: Suecia, Finlandia y Dinamarca ya utilizan bombas de calor a gran escala, incluso a temperaturas bajo cero.
La electrificación no es un capricho ecológico. Las bombas de calor no son una anécdota tecnológica, sino el pilar de un movimiento más amplio: la electrificación del continente. Según el informe EMBERLa electrificación podría reducir a la mitad la dependencia de la UE de los combustibles fósiles para 2040 y dos tercios de las necesidades energéticas podrían satisfacerse con tecnologías maduras: bombas de calor, vehículos eléctricos, almacenamiento y energía solar. Sin embargo, hoy la UE ha electrificado apenas el 22% de su energía final, lo que sugiere que todavía hay mucho margen para que esta proporción se triplique en los próximos años.
La Comisión Europea de acuerdo con este diagnostico. Bruselas estima que Europa necesitará instalar 60 millones de bombas de calor en 2030 -frente a los 25,5 millones actuales- para cumplir sus objetivos climáticos y de seguridad energética. Recuerda también que el nuevo ETS2 entrará en vigor a partir de 2027 El gas fósil es cada vez más carolo que por supuesto acelera su sustitución por tecnologías eléctricas más eficientes.
Europa debe confiar en su propio liderazgo. La política europea está atrapada entre la nostalgia por el gas barato y el miedo a perder competitividad frente a otras regiones. Pero los datos cuentan una historia diferente: Europa es líder en tecnología que puede liberarla de estas dependencias.
Mientras algunos en Bruselas debaten si se debe frenar el Acuerdo Verde, el mercado y los ingenieros europeos dicen lo contrario. Si Europa quiere energía segura, una industria fuerte y facturas asequibles, la respuesta no está en volver al gas, sino en algo mucho más simple: conectarse.
Imagen | dbdh
| La aerotermia es la calefacción del futuro, pero las instalaciones eléctricas quedan estancadas en el pasado



